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| “RESFRÍO DE CABEZA Y GARGANTA SERA EL PRINCIPIO DE LA GRAN PESTE”, escribió Benjamín Solari Parravicini en esta pictografia de la década de 1930. |
La psicografía muestra como figura central la cabeza de un hombre de aspecto oriental con un dibujo circular en su frente con el número 66 y por una especie de objeto filoso que le traspasa la garganta. Asimismo, unido a ambos lados del rostro se encuentran dos medias lunas, similares al logotipo del Laboratorio chino de Wuhan, desde dónde salió el virus.
BSP fue el mayor de 8 hermanos de una familia que vivía en Vicente López donde pasó su infancia. Le decían Pelón en los tiempos en que comenzó a relatar y describir sus encuentros y diálogos con seres mágicos (duendes y hadas). Estos construyeron su pensamiento místico, el que luego le daría esa impronta de vidente. Esas constantes conversaciones fueron el comienzo del mito “Parravicini”.
Desde su niñez recibió mensajes de voces que le relataban acontecimientos que inevitablemente sucederían. Su primer gran acierto fue la Primera Guerra Mundial, “una guerra que estallaría en el 14», había escrito.
De ahí en adelante tuvo centenares de visiones, que incluyeron la llegada de la televisión, el primer vuelo espacial, “el primer volador será un Can”, hecho que se corroboraría con el viaje al espacio de la perra Laica. También predijo la Segunda Guerra mundial, el triunfo de Fidel Castro, el ataque a las Torres Gemelas, entre otros grandes acontecimientos.
Decía que escuchaba voces que le guiaban y en 1936 le puso nombre e identidad a una de ellas. La llamó José de Aragón y la presentaba como la de su Ángel Guardián .Fue la explicación que su fe católica intentó darle a estos hechos paranormales que le sucedían.
Bajo estas condiciones hizo más de mil dibujos proféticos (muchos de los cuales se referían a la Argentina) a los que llamó psicografías premonitorias.
El artista afirmaba que una nave extraterrestre lo había abducido mientras se encontraba sentado en un banco en pleno centro de Buenos Aires. Según su relato, se le acercaron dos seres de ojos blanquecinos, envueltos en una nube de luz blanca. Esta la envolvió y lo teletransportó a una inhóspita sala circular, con paneles luminosos y un tubo central, dentro del que se movían sus impredecibles captores interestelares. Uno de ellos hizo entonces contacto telepático con Benjamín y le dijo en perfecto castellano: «Debes predicar amor. Universo es armonía. Los estamos observando. Su conducta es agresiva. Tenemos muchos elegidos. Volveremos a encontrarnos».
Solari apareció en el mismo banco más de tres horas después, a las 18:40 .Demás está decir que la historia jamás pudo ser corroborada, ya que no había ningún testigo que pudiera aseverar la inesperada desaparición y abrupta aparición de Solari Benjamín, luego de su encuentro cercano de tercer tipo.
